
La marca alemana Mercedes-Benz comenzó a exponer vehículos en la década de 1930. No obstante, no fue hasta 1961 cuando decidieron inaugurar un espacio destinado exclusivamente a la exhibición de vehículos. Originariamente se ubicó junto a la planta de producción, en el distrito de Untertürkheim (Stuttgart). El paso del tiempo y el crecimiento de la colección hicieron que este espacio quedara obsoleto para poder cumplir su función. No se buscaba guardar o tener coches aparcados, se necesitaba contar la historia de la marca desde un punto de vista museológico. Así, a finales del siglo XX, se decide construir un nuevo edificio cuyo proyecto se encargó al estudio de arquitectura holandés UNStudio (liderado por Ben van Berkel y Caroline Bos). El museo abrió sus puertas en su nueva sede en mayo de 2006. El edificio es una declaración de intenciones de lo que el visitante se va a encontrar en la exposición. La construcción muestra una clara inspiración en una hélice y tiene un cariz realmente futurista. El museo cuenta actualmente con más de 160 vehículos agrupados por temáticas, desde los que hemos podido ver todos circulando por nuestras calles, a coches de competición, prototipos, coches pertenecientes a famosos o, incluso, vehículos de emergencia o transporte.

En cuanto al empleo de las tecnologías, el museo es pionero. Ofrece simuladores de conducción de última generación, audioguías personalizadas según el recorrido que elijas y proyecciones tridimensionales que explican el funcionamiento interno de la propulsión y la termodinámica de los motores a lo largo de la historia. Por ejemplo, la zona inmersiva abraza a los visitantes entre un pasillo de pantallas interactivas en las que el espectador puede perderse buscando información. Además, puede llevarse un recuerdo de esta experiencia mediante una foto en el túnel de pantallas.

Del mismo modo, si el museo es pionero en el empleo de las tecnologías, no podemos decir menos de su página web. Desde ella se puede hacer un recorrido virtual por todas sus salas, mediante la tecnología 360, y una calidad de imagen que busca construir una experiencia muy cercana a estar en el museo. La institución cuenta, además, con una gran variedad de actividades para niños y con tienda y restaurante para que la experiencia de los visitantes sea lo más placentera posible.

En definitiva, el Museo Mercedes-Benz busca en sus instalaciones el mismo lujo y tecnologías que disfrutan los propietarios de un vehículo de la marca. Además, junto a esto, se cuenta de una manera muy didáctica, siempre de la mano de las tecnologías, la historia de una de las marcas más prestigiosas del mundo de la automoción. Sin duda, otro museo para visitar en el país germano.
